UNA VOZ / El personaje de abril en El Milagro

Jose Manuel LopezMora

04 ABRIL 2026

Sinopsis de la obra: Una Voz, sí, así se llama este personaje que se autodescubre a partir de las voces del mundo, de su familia, y de su hermano en un Distrito Federal de los 90. Una Voz conocerá el silencio y se enfrentará a la pérdida para cuestionarse: ¿qué es una voz?, ¿qué la compone? y ¿qué puede hacer con ella?”

Qué es la voz sino la expresión de una voluntad”

Obra: Una Voz

El personaje Una Voz es tan sui géneris en cada espectador que podrá ser reconocido a través del desarrollo de la obra, tanto en los mínimos instantes como en coincidencias anecdóticas o vivenciales. Hay instantes de la obra que te logras ver y te asumes en el escenario a través de la actriz Valeria Navarro Magallón, y también dramaturga de Una Voz.

Un trabajo que reúne gesticulación sonora y fisonómica sincronizadas con emociones y expresiones; y todo ello con una virtuosa conjugación de iluminación, ecualizadores, y sintetizadores, sonidos evocativos (como la grabadora ochentera con un audio en cassette, una rola rockera…) y sobre todo, la capacidad de llevarnos a nuestro interior a confrontar nuestra voz y nuestra vida a partir de lo dicho con la voz que nacimos, que fue “evolucionando”. 

Este trabajo los tomará “de la mano” y no podrán rehusarse a seguir a ese amigo/a o amigue de nombre Una Voz, en quien nos reconocemos como iguales y coincidimos en muchos momentos de la vida. Inclusive hasta con nuestros antepasados familiares, culturales y históricos, porque cada época de esta humanidad ha tenido Una Voz.

De este personaje lo que lo concreta es el sonido (en este caso el de Valeria Navarro) pero en realidad es tu voz, la de los tuyos (tu hermano/a, tu abuela/o…) y la de todos los que sean para ti significativos de la vida. Sin querer disfrutarás tus lágrimas al darte cuenta que lo dicho (bien o mal) en tu vida, puede ser motivo de perdonarte y de festejarlo. Disfrutarás tus lágrimas ahí mismo, en ese asiento que elegiste, al reflexionar con criterio o con resignación tu madurez, tus vivencias (“los nefastos pedos de la abuela” suelen ser entrañables cuando la echamos de menos). Y la verdad, en ningún momento, esas lágrimas serán de sufrimiento o arrepentimiento, sino de reconocimiento a lo que tuvo que ser la vida de todos, tú vida, la vida del otro con quien te logras fraternizar (hermano de sangre o elegido).

El texto es esencial o preciso; de un manejo figurado al actuar la actriz que se torna cualquier figura retórica de lo que es el concepto yo, los demás, multitudes, épocas, etapas… El personaje Una Voz somos cada uno de los espectadores; eso nos permite imaginar o descifrar y redescubrirnos para entusiasmarnos de nuevo, para acercarnos a nuestros  fraternos con más optimismo, con menos temores y enmendar nuestro yo: el o la Una Voz que somos. Y también, en instantes precisos, es una obra que requiere de la interacción con los espectadores. Es que hay que ser parte de esa corporeidad para lograr la creación del personaje y para reafirmarnos como parte de ese personaje o personaja. 

El dispositivo escénico nos lleva hacia esos ambientes de aparecer y desaparecer discursos o líneas según instantes y acciones, gracias al diseño de iluminación. Otro elemento está en los recursos técnicos para la sonoridad (los sintetizadores) que logran caracterizar y modular o delinear nuestra voz en el interior nuestro. Por algo es una experiencia inmersiva. Finalmente, es un unipersonal que llega a dinamizar la velocidad de la voz al ser sonido, carácter y emoción propias y para la actriz logra concretar al personaje con teatro físico o dinámico. No puden dejar de vivir UNA VOZ; de conocer a este personaje o personaja (si se me permite nombrarle así) y de disfrutar de la vida misma personal y colectiva durante la función. En el teatro EL MILAGRO, se presenta los martes de abril a las 8pm. Duración de 80 minutos. Ideal para público de 18+ 

Me permito suponer que la obra “Una Voz” se dejó llevar o eligió -atinadamente- la dirección de Emmanuel Lapín y la producción de Laryssa Goyco, quienes lograron afianzar a través de la actuación y dramaturgia la transmisión del mensaje en la corporeidad de la actriz y lograr ver a este abstracto personaje llamado Una Voz. Enhorabuena a Lapín y a Goyco por llegar a creaciones y creatividades activadoras en los procesos mentales de los espectadores; y que en el teatro se viven según la magnitud con que se plantean y se logran expresar. Como la bicicleta que logras “ver”; sí, la que cada espectador tuvo en su infancia o adolescencia porque Una Voz nos hizo volar (descubrir) en esos instantes gracias a la dramaturga, el director y la producción.

Revistus agradece al personal del teatro El Milagro y a la producción de Una Voz por el apoyo para esta reseña y difusión. Enhorabuena para todos.

¡Nos veremos pronto!

Contacto: josemanuel@revistus.com

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