DEL CONEJO A LA TIERRA: DOS PODEROSOS CREATIVOS
POR JOSÉ MANUEL LÓPEZMORA 08 JUNIO 2024
La gente asidua al teatro y al cine seguramente no requiere de ver reseñas para convencerse de ver lo que más le gusta. Bueno, al menos la sinopsis sí porque es la que activa la expectación y tomar la decisión de adquirir el boleto. Y después de ver la obra el espectador, si lo necesita, atenderá los comentarios y reseñas publicadas sobre la obra de teatro o película vista. Pero qué sucede cuando después de haberte motivado la sinopsis leída, resulta que la obra teatral es un trabajo que supera a la sinopsis misma. Como lo viví en DEL CONEJO A LA TIERRA en el Teatro Helénico de la Ciudad de México.

El personaje de George Méliès, interpretado por el actor Antonio Vega, es una interesante personalidad por su ingenio y creatividad. Itzel Lara, dramaturga, logra una ficción del creador del cine locuaz, inquieto, persistente sobre sus ideales e intereses creativos debido al invento de los Lumiere: Si el objeto ya está (el cinematógrafo) cómo adquirirlo de inmediato o cómo copiarlo y potencializar así sus ideas e ingenio.
La puesta en escena, como texto, es un sinfín de asuntos que la dramaturga Itzel Lara propone o promueve a los espectadores: el cine y el teatro en una convivencia escenológica como si jugaran a la actuación; como si dos niños tomaran a los personajes para jugar a crear la acción. Creo que por eso, ciertos significados o constructos tan particulares, la autora logra una interrelación de diálogos y de situaciones que se aproximan al drama de la persistencia y obsesión en aras de la creación. Cuestión de hermenéutica.
En ese sin fin de muchas cosas en esta obra, la ficción es tan ingeniosa que terminé creyendo cómo fantaseaba o imaginaba Méliès según la imaginación de Itzel Lara. Me parece que ella logró un texto en que hace vivir la fantasía de Méliès que va hacia el futuro… Neil Armstrong (interpretado por Pablo Marín) es el personaje síntesis que concreta la fantasía (ideales e hipótesis) de muchos “imaginacionistas” (se me ocurrió así este término) del Siglo XIX y que ya se ha logrado. DEL CONEJO A LA TIERRA no desaprovecha la fascinación y la magia óptica que solo sucede en el teatro, en el cine y en la imaginación. Itzel Lara juega a que el cine y el teatro, como dos niños, juegan a crear una historia con sus “juguetes”. Nos embauca y nos alecciona en las esperanzas, en los deseos, en la concreción de las ideas; en la manera de negociar para crear y crear para negociar… Y a la par de todo esto —lo que expreso como espectador es tan particular— está el pensamiento, la conducta y la creatividad de Méliès que sufre, se obsesiona, se exige, se entusiasma, se convence… en fin. ¡Y la Luna inspira y fascina a casi todos los seres humanos! En verdad que cada uno hablará y comentará de esta obra porque es el pasado y el futuro. Es TODO de lo que uno mismo pueda y quiera motivarse para emprender algo y también es NADA de lo que pueda generar la fascinación y la imaginación en uno. Es tan dinámica y versátil que quizá, si volviesen a programar alguna temporada más, el público que la ha visto seguramente regresaríamos.
Generalmente se piensa que en una obra de teatro se debe “ver” lo que el dramaturgo ha establecido en el texto. Las acotaciones están para eso. La visión del dramaturgo, por el texto mismo, debiera ser respetada. La obra artística se respeta. Pero en estos tiempos modernos, o actuales, o re-creativos, o digitalizados… el Teatro va a la par de esos modernizados mecanismos para la escenografía y para la realización de la obra en sí.
Si bien hay dramaturgos y guionistas que no participan en la realización de su obra sino hasta que lo ven casi terminado; imagino que Itzel Lara confió en las propuestas escenográficas que se lograron de su obra. Por ello pienso (sigo imaginando) que la Dramaturgia de Itzel Lara, plasmó su imaginación en las maravillas que se experimentan durante el proceso teatral. Al menos eso es lo que me generó todos estos días el haber visto esta obra —Por favor sepan que siempre comento como espectador frecuente y constante al teatro y no como teórico porque no lo soy—. La historia de esta dupla creativa Lara- Olguín sólo la saben ellos.
La dirección y realización de David Olguín sobresale en cuanto a la forma y al contenido escenográfico y actoral. Planta en el escenario un dinamismo con películas originales breves ex profeso. Un doble espacio de acción superpuesto en el escenario; el del astronauta y el de Méliès. Y hasta una mesa que no es eso sino un espacio de acción para las fantasías, ideas, situaciones dramáticas y estados emotivos de Méliès (me recordó al arcano mayor del Mago). El personaje de la Autómata, capaz de servir y entretener perfectiblemente a Méliès según su creatividad, es la idea lograda del futurismo; paralelamente es el mundo de las Apps en la actualidad.
Todo el dispositivo escénico activa la fascinación como quizá sucedía en aquella época del escenario mecánico (no digitalizado) con la gente necesaria de tramoya; el cierre de telón más de dos veces; el ambiente de Méliès en el escenario con vestuario de buena confección, algo de utilería de la época, la tonalidad en sepia y algunos neutros, hacen revivir ese cine en el escenario teatral. Claro que esto es lo que logran los productores ejecutivos, pero es el cumplimiento material visual de lo que interpreta el Director del texto y la comunicación con la Dramaturga. ¡Qué bueno verse favorecidos con unos productores ejecutivos así! A quienes seguramente, esta dupla, como proyecto teatral, les convenció. Enhorabuena para todo este mundo humano que realizaron lo que se ve en el escenario, en particular al equipo técnico del Helénico.
Las actuaciones con entrega al trabajo actoral: Antonio Vega (Georges Méliès) demuestra desde su corporeidad no solo un grandioso ser humano por ingenio y con variaciones de actitudes, Gabriela Guraieb es la cómplice y que Méliè la prefiere más así que considerarla su amor y su realidad. Como pareja, tienen esa desproporción física ante el espectador teatral: El ingenio alto y grande; mientras la realidad abajo y empequeñecida. EL trabajo de Pablo Marín recrea, refina, versatiliza su propio proceso actoral para darle esa relevancia al pensamiento imaginativo, creativo y preocupado del personaje principal por tantos deseos y esperanzas. ¿También será el de Itzel Lara?
Un texto que, así como presenta esa problemática del George Méliès en “su entonces”, así se atrae al presente donde la ciencia es una necesidad de vida, por lo que la magia y la fascinación maraville como comprobación y no como intuición en esos ámbitos. Mientras que para el mundo la llegada del Hombre a la Luna fue una fascinación y algo mágico, para otros fue un suceso crudamente científico (evidente, manipulable, comprobable…) Pero solo Itzel Lara pudo darle ese giro a su Niel Armstrong como un humano tan común y cotidiano (algo egocéntrico por la fama) que se podía reconocer impactantemente como se reconocen a los bomberos por lo extraordinario de su oficio y destrezas necesarias. Que si los ves, según la propuesta de Itzel, es de una fascinación y maravilla; y, que si no fue cierto esa expedición lunar, al menos le salió muy bien a esta historia como para hacer cuestionar las hipótesis de Méliès plasmadas en sus obras cinematográficas.
Quienes disfrutaron esta última temporada de DEL CONEJO A LA TIERRA en el Teatro Helénico por primera vez (como yo); y los que hayan vuelto a verla, seguro deseamos que dure la experiencia en la memoria por mucho tiempo. Hubo una parte que me pareció repetitiva (cuando la filmación de los esqueletos) por esa característica de perfectibilidad del personaje principal, y genera un poco de inquietud en el aforo. Lo noté al rededor del sitio que ocupé. Aunque después de esos minutos fue sobresaliente cómo la obra recupera la atención del público. ¿Será que el público debe vivir eso de las esperanzas casi imposibles de Méliès? Dejo ahí mi inquietud. Y me quedo aún con muchas cosas en el pensamiento porque como lo expresé al inicio: DEL CONEJO A LA TIERRA es muchas cosas en la obra para el público y, seguramente, en la creatividad de Itzel Lara y David Olguín. ¡Fascinante Dupla de Creativos! Gracias a Gaddi Miranda por la cortesía para Revistus.
¡Nos veremos pronto!
Contacto: josemanuel@revistus.com y josemanuel.lopezmora@gmail.com
==============================================================
Obra: DEL CONEJO A LA TIERRA
Dram: Itzel Lara
Dir: David Olguín
Elenco: Antonio Vega, Gabriela Guraieb, Pablo Marín, Sandra Cecilia y Sofía Gabriel (alternando funciones)
Foro: Teatro Helénico / CdMx – Mayo 2024
RP: Gaddi Miranda
Imagen: JM.LópezMora / Revistus.Com
