SUGERENCIAS PARA DISFRUTAR A PEDRO PÁRAMO
POR JOSÉ MANUEL LÓPEZMORA 28 SEPTIEMBRE 2022
Mi experiencia inicial con Pedro Páramo, cuando estuve en la secundaria, fue un tanto de desagrado. La lectura fue sugerida pero no hubo acompañamiento. Lo que no recuerdo si fue en segundo o tercero grado esa sugerencia.
Siempre que encontraba ese libro editado en ese entonces por el FCE (Fondo del Cultura Económica) en mi pequeño librero, lo veía con consideración e indiferencia y lo regresaba a otro espacio entre otras publicaciones. Y en una de esas limpiezas y reacomodos descuidados ahí quedó “malpuesto”; hasta que un día, vi que algunos de esos libros se habían chorreados de algo y lo deseché malamente con algunos de esos chorreados.
En septiembre de 1986 entré a la Facultad de Letras UV y con el fallecimiento de Juan Rulfo la obra fue obligada. Lo hice. Le tomé algo de interés; le puse el esfuerzo para ese disfrute lector, pero no pude llegar ni a la mitad de la obra. Algo sucedía que ni los ensayos ni textos críticos de diversos autores sobre Pedro Páramo me motivaron para poder tomar una vía de interés. Luego coincidí con la película sobre esta novela y pude tomar aun con reservas la lectura. Fue hasta mi asentamiento al DF, entonces, cuando me obsequiaron un lote de libros y entre esos venía Pedro Páramo en la misma edición que había “desechado” hacía años. Siento que la obra fue la que me buscó en un momento de tranquilidad y sin necesidades cotidianas, para moldearme como un lector responsable y ser más respetuoso sobre la narración contenida.

No sé en qué momento (porque fueron varios intentos) y cómo fue esa decisión de hacerle el honor a Juan Rulfo de leerlo con respeto y comprensión. Pero lo que sí sé es que asumí una concentración leyéndolo con un ritmo muy pero muy lento. Como queriendo profundizar en cada palabra de cada renglón, pero con una resonancia mental que sólo ahí me puedo escuchar como lector. Cada que revivo esa experiencia de cómo fue que logré leer esta novela siempre pienso en esa sugerencia como un anclaje; porque podría estar decidido a leer la obra, pero no concentrado (me ha sucedido con otros autores). Luego, esa velocidad lenta que asumí para iniciar la lectura de Pedro Páramo me dio la facilidad de ir articulando todos los significantes para ir construyendo en mi comprensión ese ambiente, esas expresiones verbales entre los diálogos, así como esa secuencia de tiempos y voces. Fue como una magia cerebral en mí. Entonces la novela encontró, en mi comprensión, la forma de apreciar todo lo que la narración la hace ser una grandiosa obra mexicana.
La fragmentación del texto narrativo en Pedro Páramo, es uno de los grandiosos tropiezos que causan sobresalto y extrañeza para los lectores iniciales. Y si son adolescentes no es tan recomendable sugerir o motivar su lectura si no se les va a acompañar. Es como cuando aprendes a andar en bicicleta: alguien que tenga el conocimiento de la misma hasta cuando me soltaron en la que aprendí a manejar. Recordemos, los que ya logramos avances significativos en esta novela, que en medio de la obra está uno de los momentos climáticos de Juan Preciado, donde no sabemos si sueña o está transitando hacia el otro plano; y por ello, si no se abandona al joven lector inexperto, la novela podría ser de fuerte impacto para su comprensión. Por eso hay que estar siempre disponible para que después de ese pasaje la lectura concluya con alguna leve pero importante satisfacción. Pedro Páramo no es para leerse una sola vez; jamás.
Es en este estilo fragmentoso o fragmentario que hace posible, primero, darnos cuenta el cambio de la secuencia lógica de las acciones de una narración cronológica a la que estamos habituados; y luego, cada fragmento es una voz distinta. Por eso Juan Preciado oye voces, le parece escuchar desde esas voces lo que debe saber; le parece escuchar el porqué está ahí —en Comala—cumpliendo la voluntad final de su madre. Entonces pues, esta curiosa fragmentación que causa extrañeza y algo de incomodidad hace posible la inmersión del lector a la obra. Digo inmersión, ya porque todo lector deberá hacer su trabajo de articular la secuencia lógica de la narración sólo a partir de su comprensión. Esto es un rasgo distintivo de la novela latinoamericana donde el lector participa reconstruyendo la secuencia lógica narrativa.
Y el otro tropiezo interesante es el recurso sutil, ante el proceso de la comprensión lectora, de los fragmentos con tipografías distintas y a veces los entrecomillados. Es una manera dinámica de presentar una conversación en la mente de Juan Preciado. No hay de otra como hacer un alto, en las primeras páginas de la obra, y hacer la disección por cada tipografía para dilucidar a qué voces está “atendiendo” Juan Preciado para enterarnos de su situación. Cuando ya se hayan habituados a ese recurso narrativo que Rulfo ideó, quizá todo ese mundo de voces, hacia el final de la obra, sea tan real como las que escuchamos en nuestra vida. La creatividad para incorporar varios tipos de comillas (latinas o españolas, inglesas y sencillas) y la tipografía en cursivas o itálicas propone una manera distinta de presentar los diálogos de personajes; es una manera de representar la conversación en la mente de quien tiene una comunicación con esa o esas voces durante su estancia en Comala. Por eso el lector se vuelve copartícipe de lo que está viviendo el visitante Juan Preciado

Es ejemplar que esta obra mexicana sea una ambientadora de la cultura literaria a propósito de la festividad de Todos los Santos y Día de Muertos. Pero cualquier día que decidas entrarle a esta novela, el ambiente hará su efecto mágico en tu comprensión lectora, porque será un proceso inicial de incertidumbre a través de varias sensaciones ya dichas en este texto. Por eso estas sugerencias las comparto para que se dejen llevar, poco a poco, en esa bajada junto al arriero Abundio y Juan Preciado, porque más adelante, el lenguaje de esta novela —esas expresiones rústicas de antaño— matizará toda la narración de la obra. Quizá en marzo sientan la canícula de agosto y la convivencia espiritual de las almas visitantes de noviembre.
Esta aportación a manera de comentario y sugerencia surgió después de una reunión del círculo de lectura al que frecuento, donde nos reunimos personas con cierta experiencia lectora; y me hizo recordar esa orfandad en la que me vi de adolescente; y luego, un poco menos en la universidad porque no era lectura obligada sino de homenaje por el fallecimiento en ese año. Cuando fui docente, y antes que los “reformistas” de la educación del 2010 desaparecieran el escaso contenido literario en secundaria, pude interesarme en abordar por lo menos el inicio de esta novela, desglosándoles a mis alumnos de entonces, estas sugerencias que hoy les comparto. Y lo ideé así, entonces, porque no podría ser igual a mis profesoras de secundaria quienes nos dejaron abandonados (“¡Un, dos, tres! ¡Por mí y por todos mis compañeros!”). Por eso hay que tener cuidado con la selección en los programas de lectura dentro de las escuelas privadas y públicas.
Gracias estimada Gabi Galván García por haber detonado ese recuerdo de secundaria cuando propusiste abordar la lectura de esta grandiosa obra mexicana y demostraste un esfuerzo sobresaliente en esa reunión del club de lectura. Te lo agradezco porque me hiciste recordar que la novela Pedro Páramo me buscó y me hizo encontrarla poco a poco, a través de varios intentos, entre mi adolescencia y mis treinta años de edad.
Contacto: josemanuel@revistus.com
==========================================
Recomendaciones:
Rulfo, Juan: PEDRO PÁRAMO. Editorial RM y Fundación Juan Rulfo. México, DF; 2005.
https://www.iifilologicas.unam.mx/dem/dem_r/rulfo_juan.html
https://www.redalyc.org/journal/5138/513853876011/513853876011.pdf
