
Quizá les dé curiosidad o apreciar en el teatro un tema sobre levantamientos o secuestros; o quizá les parecerá extraño que se atienda a éstos ahora en que “flota” un ambiente de seguridad y confianza mejorada. Esa percepción o curiosidad la confrontarán viendo la propuesta de SEIS DÍAS FUERON del dramaturgo y director Itzcóatl Pérez -los jueves de agosto en el foro Salvador Novo del complejo cultural Teatro La Capilla en Coyacán, CdMx.- Un manejo de cómo quedan las víctimas y sus familiares, cómo queda el recuerdo; porque a la postre se forjará una narración desde la víctima principal.
SEIS DÍAS FUERON, es el unipersonal con el actor Raúl Josephe Meléndez donde su virtud histriónica y la disponibilidad al reto histriónico logra construir un personaje -espejo de la víctima- no solo sobre el evento agresivo y traumático, sino también a construir los sentimientos y reflexiones de la víctima al dramaturgo, para luego calcar esa vivencia en el actor.
El texto del monólogo tiene una sencillez de habla o de comunicación. Intuyo que, el discurso que transmiten las víctimas, al recordar el levantamiento, compactan eventos y secuencias a través de la mínima unidad de sentido (la frase), las oraciones simples, las onomatopeyas, las amenazas e insultos y el remedo de las voces delincuenciales, mientras reconstruyen su narración una vez más de tantas. Creo que al atender el discurso del personaje, la narración real se reviste y se emite de un tono y una intención algo lerdos y espaciado. Las vuelve interesantes a la atención del público. Y el director Itzcóatl Pérez, supo preservar o sostener esa narración a lo largo del desarrollo aún en los instantes de angustia, incertidumbre y esperanza descritos por el protagonista. Es de destacar la manera en que SEIS DÍAS FUERON permite ver el respetuoso traslado de recuerdo-voz a discurso-respeto y a actuación-fidelidad en el trabajo del actor.
El actor Raúl Josephe Meléndez hace sobresalir al personaje porque los recursos escénicos (lograr un ambiente incierto, el tiempo lerdo, el efectismo de la memoria); porque el diseño sonoro y de iluminación, la creatividad actoral (teatro físico, teatro de sombras, teatro de objetos, el espacio mínimo como el universo del texto) fueron articulados con creatividad. El actor logra una actuación mesurada sin dejar de transmitir la incertidumbre, el dolor, la esperanza aunque sea lo mínimo por considerar en estos temas. El personaje logra recrear una posible fuga en su memoria sin evadir el motivo central de esta vivencia para dar continuidad de la historia. Otro logro es captar al público después de un considerable silencio donde el recuerdo necesita de la penumbra para traer su dolor al escenario. Raúl Josephe inmerso en un personaje endurecido por su drama pero sin ánimos de victimizarse, porque la dureza le permite contar desde su carne sin lamentos ni blanduras lacrimosas. Una historia de vida rescatada desde la perspectiva del infortunado en que los recuerdos robustecen su valentía sin verse víctima.
Todos los jueves de agosto en Sala Novo a las 20:00
Dur: 60 min. / Teatro para adultos.
Dram y Dir: Itzcóatl Pérez
Elenco: Raúl Josephe Meléndez
Dis Ilum: Fer Rangel
Prod. Isabel Yáñez
Redes Sociales y RP: Gustavo George y Fernanda Rangel.
¡Nos veremos pronto!
contacto: josemanuel@revistus.com
