RUDO: Cuando el autismo y la lucha libre intentan relacionarse.

JOSE MANUEL LOPEZMORA
07 FEBRERO 2026

 

Una obra que relaciona dos temas difíciles. Todo ser humano tiene deseos y generalmente son válidos o acordes al nivel socioeconómico siempre y cuando sea algo que concrete o materialice la ganancia efectiva, que sea algo “normal”, algo dentro de lo normal, que vaya acorde con “el orden establecido” (otra expresión que refiere a lo normal). Cuando los individuos, desde los deseos y anhelos propios (trátese de mujeres y hombres), se perfilan por la lucha libre (subyaciendo la premisa del boxeo) lo que normaliza dicha decisión es la pobreza que viven, la disfunción familiar, la atracción por las ganancias clandestinas… Todos tenemos como objetivo, mediante el canal de la Esperanza, lograr una estabilidad socioeconómica. Y quienes desarrollan una situación de autismo sería correcto o lógico decidir por la lucha libre. Mi madre decía cuando externaba expresiones descabelladas o extremas “No te conformas con estar pobre sino hasta loco” traduciendo así a “no seas absurdo”.

La dramaturgia de la obra RUDO, me dio la impresión que lo detona la inquietud de jugar con dos situaciones: una condición neurológica (el autismo) versus una actividad física-deportiva poco seria, escasamente avalada por la ciencia, nutrida de narrativas y misterios con la espectacularidad de una colorida y brillosa máscara. RUDO es una tesis interesante que confronta absurdamente el grado de los deseos de todo ser humano con el ejercicio vital de decisión y libertad de una ser con limitaciones neurológicas. Pero al mismo tiempo este monólogo de Sebastian (actuado por Rodrigo Román) es esa metáfora a manera de antítesis en que el ser humano se puede plantear: Por qué actuamos como limitados o discapacitados en oposición con los deseos y objetivos que toda persona con discapacidad comúnmente no los verá concretado. En esta gran propuesta actoral y dramatúrgica Sebastian (personaje con autismo) llega a enfrentarse con la pseudo lucha libre (lo clandestino) y resuelve que no es para él eso. Esa metáfora de la razón y la sin razón es una preciosa manera de hacer vibrar a los espectadores, cimbrarnos en nuestras variadas zonas de confort y en las tomas de decisión ejemplificados con el par absurdo del autismo y lucha libre.

La obra RUDO se luce en el escenario con una escenografía sobresaliente y concreta con el teatro físico (eso caracteriza al Director Cristóbal Meza Alonso): la mímesis de las caídas en la lona, el recurso del teatro de objetos, la iluminación como elemento de la narraturgia y de la ambientación y a creacion de un convincente personaje que hace creer al público que verdaderamente es autista el actor. Director y Actor logran un personaje que en verdad mantiene el ritmo durante 80 minutos, la intención de la situación dramática planteada en la sinopsis. Sebastián es el personaje que no nombra nada mal ni por emoción ni por malicia. Por eso no insulta a nadie ni a nada de la vida que le tocó. El espectro que lo identifica expresa las cosas de manera amable y por ello en su discurso los eufemismos son maravillosos en su personalidad. Sebastián es el personaje que nos hace caer en cuenta que la pasión por algo, además de ser una actitud ante la vida, es también parte de su propia inteligencia: es un deseo, es una prueba y es la toma de decisión. RUDO es la palabra que significa un grado de fortaleza máxima o excesiva con tal de lograr el objetivo o meta. La palabra “rudo” implica lo no estético y sí la rutina efectiva de los trabajos. El significado de rudo conlleva en su asimilación las expresiones duras en rostro, manos rasposas, respuestas precisas sin cordialidad y generalmente desarrolla una corpulencia física resultado de un trabajo monótono de estibador y cargador. Solo en la lucha libre, esa corporeidad ruda logra lo estético y lo amable en lo aéreo de sus ejecuciones así como en el colorido y brillo de su caracterización con o sin máscara y con o sin cabellera. Lo rudo, en la lucha libre mexicana construye y pule el parentesco con el boxeo, el fisicoconstructivismo y la acrobacia. La obra RUDO habla de esa comprensión significativa sobre la perspectiva de metas y objetivos (perseverancia, convicción, fé, sanación de traumas y conflictos…) que absurdamente se activan en todo ser humano; pero desde las perspectivas en personas con discapacidades físicas y cognitivas, asumen la rudeza poniéndose las pilas para estar al nivel del mundo.  Ser rudo implica lo absurdo para lograr lo que deseas entre lo que te apasiona y tu funcionalidad. Recorrer con fe la ruta trazada hasta darte cuenta de lo logrado. A toda la compañía de la obra RUDO se les agradece y felicita por ese grandioso trabajo manifiesto en el escenario. Enhorabuena.

 

A los lectores, contactos y seguidores de REVISTUS les recomiendo, con especial interés, que al ver anunciada esta obra, no duden en asistir al foro porque vivirán una historia y un personaje de gran emoción por la lucha libre, por el amor y por la vida.

Gracias Cristobal Meza Alonso porque no olvidas a Veracruz mostrando tu creación artística. Quienes te conocemos vamos viendo tu interés y tus destrezas en el ámbito de la dirección teatral. Te perfilas en ese rubro con gran calidad profesional. Que siga creciendo esa pasión y los éxitos. 

La Casona del Teatro de Veracruz tuvo su aforo lleno; con la compañía teatral lograron atraer al público. Que llegue más al público gustoso del teatro. Como agente que comenta el teatro deseo que recorran los diversos foros no convencionales que se han gestado en el puerto jarocho y que crezca el nicho que gusta del teatro en Veracruz.

Gracias a MaryClaudia Alonso y a La Casona del Teatro por las facilidades para esta reseña y la entrevista.

Nos veremos pronto

Contacto: vistus@revistus.com

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